Recuerdos del primer ACP
20 Años no es nada
Anita Torres



¿Coaching ontológico… onto... qué? ¿Odontológico?

Esas eran las preguntas que surgían  cuando se hablaba de ésta disciplina.



Primera generación de coaches chilenos, año 1991: Sally Bendersky, Elzabeth Fox (Q.E.P.D) , Rafael Echeverría, Ana María Torres, Julio Olalla, Cristina Zamora, Raúl Herrera y María Cristina González.

Chile volviendo a la democracia, mi tercer año de consultora independiente, cabeza de ratón como me decía mi jefe que tuve en Redcom, cuando decidí independizarme e irme a crear mi propia consultora.

Vengo de una formación “dura” en el amplio sentido de la palabra. Puede interpretarse como sólida, contundente, poderosa, y también sufrida. Todo eso cabe dentro los que nos formamos originalmente en Redcom Chile, Logonet, USA. Una buena formación con maestros como Renato Orellana, Mario Valdivia, Fernando Flores, y por supuesto Julio Olalla, que en esos tiempos, ya se destacaba como TOP ONE, como líder de Comunicación para la Acción.

Soy de la generación del 91… pioneros, como todas las generaciones de los 91. Julio Olalla y Rafael Echeverría deciden hacer su propio camino, de formadores, de innovadores, y se aventuran a crear la primera escuela de Coaching. Vienen de la misma escuela, de la mano del rigor, y de la impecabilidad. De la profundidad y el atrevimiento.Ya veníamos haciendo yunta, invitándolos a formar chilenos y chilenas en el espacio del liderazgo y género. Revolucionando a profesionales, dueñas de casa, ejecutivos/as,  en esto de cambiar de observador.

MAPC, Mastering de Art of Professional Coaching… así lo llamaron, Sede en USA, San Francisco, ciudad donde aun residían este par de visionarios, que querían contribuir para hacer un mundo mejor… un nuevo observador, un nuevo habitante de este planeta.

Ese sueño, también es el mío, aunque en ese momento,  estaba entremezclado con afirmarme como persona, como mujer,  formalizar mi formación que había sido algo artesanal, y también, y no menor, de búsqueda de mi destino y realización. No en vano pertenezco a los “sixties”, época que marcó una enorme generación, a la cual pertenezco con orgullo, de búsquedas y rebeldías de los modelos imperantes.

El coaching ontológico rompió paradigmas, barreras, se ha tildado de “relativismo”, “sentido del sin sentido”. A esos de entonces se les decían los “redset”, que hablaban raro. Sigue siendo controvertido, en los medios mas conservadores. Hoy transformado en una disciplina validada, y como posibilidad de hacer de ello un camino de vida.

Fue hecho a la medida.  Asi lo sentí, ese año que se ofrece por primera vez la formación. No había nada que me impidiera hacerlo donde fuera que se diera. Tenía tres conferencias como las de hoy. La  primera en San Francisco, la segunda en Chicago, lugar donde había vivido 2 años y medio, llenos de expansión. Y la tercera en Baton Rouge, cerquita de New Orleans.

Eramos 6 chilenos locos, 5 argentinos… y como setenta y tantos gringos de diferentes partes de Norteamérica.  (Los “regionales” surgieron a propósito de las regiones del mundo. Argentinos y chilenos pertenecíamos a la Región Sur… Lo mismo que los norteamericanos… los del Norte, centro y sur, y asi nos conformábamos…como grupos de estudio y también de hacer nuestras presentaciones para compartir con otros lo que íbamos aprendiendo,lo que posteriormente 
llamamos “coloquios”. No teníamos quien nos leyera las guías, ni tampoco supervisores. Nuestros coaches eran Julio y Rafael… lo cual era todo un privilegio, aunque los veíamos poco, dicho sea de paso. )

Eramos los “regalones”, pues veníamos de tan lejos, y además compatriotas de los maestros. Algo “especial” tendrían!.



Mientras cerrábamos esta edición nuestro amigo Raúl Herrera nos envía de su baúl de los recuerdos la foto oficial del primer ACP (MAPC) del año 1991 y un comentario que reproducimos más abajo ¡Gracias Raúl!



Tomar el MAPC fue para mi todo un desafío, tenía un juicio bien fundado de un mal conocimiento del inglés, y por otro lado había hecho un año de formación con Fernando Flores, así que me atreví, ese fue mi primer aprendizaje.

En el curso mismo, la magia generada y el apoyo de mis compañeras, me permitieron fluir, como primera generación fuimos muy afortunados, mi supervisor fue Rafael mismo, y tanto el como Julio dirigieron los regionales que tuvimos con nuestros amigos argentinos, amistades que mantengo hasta hoy.

El coach se integró a mi vida personal y profesional, potencié a un nivel superior mis asesorías empresariales, con nuevas distinciones.
Creo que el mayor punto que rescato fue la apertura al aprendizaje, a nuevos mundos que me han permitido cada día sentirme con mayor capacidad de acción en mi capacidad de ser un aporte a los que me rodean.

Hoy puedo ver con distancia ese aprendizaje, algunas distinciones me parecen ingenuas, otras insuficientes, pero mi sensación de gratitud y de plenitud con la experiencia de aprendizaje vivido están siempre presentes.

Un gran abrazo


Raúl Herrera




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