Francisco Mouat
"Esta será mi primera relación explícita con el mundo de los coaches"
Entrevista de Jorge Olalla

Francisco Mouat es chileno, escritor y periodista. Autor de libros tan fascinantes como originales “Chilenos de raza”, "La vida deshilachada", “El empampado Riquelme”, entre otros. Desde hace algún tiempo decidió hacer sólo lo que más le apasiona y es así como diseñó un taller literario tan original como sus libros, que muy pronto a través de Newfield, va a dictar a la comunidad de coaches.

La entrevista tenía el propósito de hablar sobre su taller, sin embargo de repente aparecieron otros temas más profundos, personales y curiosos que lo muestran no sólo como el gran narrador que es, sino también como una persona sensible, cercana y con mucho humor.

Y lo mejor de entrevistar a un gran narrador es que transcribir la  grabación de esta conversación resulta muy fácil y cómodo, ya que aparte de hablar pausado, todo lo que dice en la grabación ya viene listo y “redactado” para ser leído. Eso… es un agrado.



Yo no lo conocía mucho así que ésta fue mi primera pregunta:

¿Quién eres tú?

Pero qué pregunta me haces ¡qué sé yo quien soy! No tengo una idea exacta de quién soy…

(luego de pensarlo mejor prosigue)

… imagino que soy un ciudadano que siempre ha vivido en Santiago y que cuando esporádicamente viaja siempre vuelve a éste lugar a desplegar la aventura vital. Hay circunstancias objetivas que no puedo soslayar, tengo 4 hijos que son la parte sustantiva de mi vida, estoy casado y vivo con esa mujer hace 17 años. Antes tuve otro matrimonio que no prosperó.

Hoy estoy muy ocupado en la escritura, en la lectura. A pesar de que hago cosas diversas me esfuerzo por estar enfocado, no me es tan distinto escribir una crónica semanal para El Mercurio de lo que intento en la radio como comentarista de fútbol. Dirijo talleres de literatura casi todos los días de la semana y pienso mucho en libros. Con mi mujer y mi hija, que estudia literatura, acabamos de crear un pequeño sello editorial que la próxima semana presenta su primer título. Se trata de un libro de poesías de María Inés Zaldívar, lo que nos tiene muy contento. Hace muchos años que ansiaba explorar el mundo editorial como una expectativa vital y literaria.

Francisco, tú eres periodista y escritor con una pluma privilegiada, según quienes te conocen, ¿Qué es lo que te inspira cuando escribes?

Es bien simple esto, al menos de enunciar, yo escribo fundamentalmente de lo que me importa, no le doy muchas vueltas a ese asunto. Si tengo ganas y un marcado interés de contar algo, de narrar algo simplemente lo hago y por esa razón escribo de lo que me puede haber sucedido o alguna lectura o de alguna noticia que me ha llamado la atención. No tengo un modelo pre establecido de lo que tengo que escribir, me concentro en aquello que me importa.

¿Y qué es lo que te importa?

Las personas. A mi me interesa el ser humano de carne y hueso que nos habita, que nos ocupa, con el que nos rodeamos ¡mira qué genérico que es!, a mi no me interesa pensar en economía, en política, en la gran cultura, de esa manera no llego a ningún sitio. Pareciera que la búsqueda, el camino y los atajos están conectados con las personas concretas, me interesan las historias probablemente más mínimas, a partir de las cuales se pueda construir una narración que a ojos, oídos y al alma de otros les pueda interesar. No me propongo enseñar cosas, estoy en una fase probablemente más precaria. Me gusta narrar…. sí, me gusta narrar.

¿Quiénes son los chilenos de raza?


Ah, te refieres a uno de mis libro.

Son historias de chilenos, no necesariamente célebres y probablemente poco explorados.  A lo mejor son renombrados y forman parte de un mito.

Yo quise de alguna manera acercarme a esos mitos y convertirlos en algo más domésticos, más cotidiano, en personas con una cara, con una actividad, con preocupaciones, con sus dolores, humanizarlos un poco. Ahí está por ejemplo el Teniente Bello, el roto Quezada, el guatón Loyola y otros tantos (se levanta toma un ejemplar y me lo regala ¡gran honor!).

Estoy trabajando en una nueva edición a la que le estoy sumando nuevas cosas y un nuevo personaje que es el Piloto Pardo.

Háblanos de tus talleres que al parecer son ahora tu gran pasión.


Una vez a la semana nos reunimos distintos grupos de lectores, en algunos casos son grupos que también escriben. Leímos libros en común, los desglosamos, los discutimos y compartimos esas lecturas. Es muy bonita la conexión que se produce entre ciudadanos dispersos que confluyen a este pequeño sitio porque tienen en común su pasión por la literatura, por las letras, por las palabras, por contar, expresar. Es una experiencia preciosa y un verdadero privilegio, me encanta y lo disfruto muchísimo ya que me conecta con lo que más me gusta que es leer.

Próximamente vas a hacer un taller para Newfield, a la comunidad de coaches…


Esa es una experiencia nueva, absolutamente nueva y que yo por alguna razón la vinculo con un taller que di hace un par de años a la comunidad de profesores del colegio Huelquén. Esto fue un verano antes de que comenzaran las clases  y la Directora quería que sus profesores se conectaran con la palabra, con los libros y que esa conexión los ayudara a mejorar su pedagogía, su oficio o por último a mejorar su persona. Fue una experiencia preciosa, nos reunimos tres mañanas consecutivas, me sentí muy cómodo y ahora que me piden de Newfield hacer un taller no sé porque se me viene a la memoria ese taller, tal vez se puede hacer algo en ese espíritu.

¿Qué pasó en ese taller?

Cada uno de esos profesores trabajó algunos textos y revisaron conmigo otros que yo llevé y que consideré relevantes para aproximarse a la literatura y a lo mejor para disfrutar más el arte de la lectura.

Yo siempre he entendido al arte como algo conectado fuertemente con el goce y el disfrute, a pesar de que uno pueda transitar por zonas oscuras y dolorosas, al final del túnel vislumbro algún destello que le da sentido y fuerza a ese encuentro. Hay literatura compleja, porque hay zonas del alma humana que son indefinibles, misteriosas, oscuras y no es un drama aprender a convivir con ellas, aprender a  sobrellevarlas y que formen  parte de tu equipaje. Que no se conviertan en las dueñas de ti mismo, porque entonces se te va a hacer muy duro vivir, pero el saber que existen y exponerse a ellas de un modo creativo es una experiencia significativa. Yo lo conecto más con las letras, la palabra y la literatura pero me parece que las artes en general están cada vez más conectadas entre sí y de la misma manera en que uno va disfrutando la literatura, del mismo modo va disfrutando la  música, la pintura, el cine, el arte en movimiento. Esta conexión con el arte para mi es sustantiva. Yo soy una persona – a ojos de muchos – atea, ya que no estoy vinculado a una iglesia en particular, sin embargo encuentro en el arte una aproximación a lo que podría ser Dios.

Alguien me dijo: “Francisco es un coach… pero él no lo sabe”.
¿Cuál es tu relación con el Coaching?

(Se ríe) No, no, yo nunca lo he estudiado. Lo he escuchado en los últimos años pero no es un concepto en el que yo me haya detenido a pensar y si alguien piensa que soy un coach claramente soy de la vertiente intuitiva. Probablemente este contacto con Newfield ,será mi primera relación explícita con el mundo de los coaches. Yo creo que un profesor es también un coach y por eso hice esa conexión con el taller que di en ese colegio, donde trabajar con aproximadamente 30 profesores fue una experiencia alucinante. Aún tengo claro el recuerdo de haber salido gratificado y sintiendo que yo les había entregado algo… y que ellos me habían entregado cien veces más.

Esto mismo me viene sucediendo ahora con el taller que hago. Yo me siento aquí con mis libros, con mis historias, con mi humor, mi mal humor a veces y siempre que termina la sesión suspiro profundamente porque han pasado cosas, grandes cosas. Te insisto en que es un privilegio que gran parte de mi trabajo esté conectado con otros ciudadano, con quienes tenemos en común la pasión por la palabra.

¿Manejas un tema central en tu taller?

Los libros, tan genérico como eso.

Dentro de esto caben los géneros, la poesía, la narrativa, el ensayo, la crónica, los libros referenciales, las memorias, los diarios. Es tan vasto el mundo de los libros, tan infinito, que nosotros al final leemos el 0,001% de la buena literatura disponible en el planeta, entonces esto es un mundo de nunca acabar. La literatura es inagotable y además se está permanentemente reciclando, no sólo se publican cosas nuevas, se están haciendo permanentemente traducciones, nuevas ediciones.

A este mundo yo le otorgo mi atención, me considero una persona poco informada de la mayoría de las cosas y medianamente informada del mundo de los libros. Yo me informo de aquello que me interesa, por ejemplo el Cuerpo B de economía nunca lo leo pero las páginas de literatura las leo todas.

¿Hay teatro?

Eso es tan relativo, no es que haya teatro así explícito pero a veces en los talleres surge espontáneamente por la participación histriónica de algunos asistentes.

¿Hay música?

Sí, también. Hay gente que trae músicas o yo les hago escuchar algunas en especial, además nos juntamos  en talleres extra programáticos donde vienen algunos artistas invitados como Joe Vasconsellos y Magdalena Matthey. Una preciosa experiencia.

Hasta aquí que hemos hablado de tus talleres que era mi intención. Ahora quisiera llevarte a otro tema, si me lo permites:
¿Cuáles son tus sueños?

(Aquí se produce una larga pausa, nuestro entrevistado se nos va “pa’dentro” y empieza a hurguetear en su mente - o en su corazón -buscando una respuesta a una pregunta que pareciera no se había hecho)


Mis sueños… mis sueños, a veces son…. mis sueños tienen que ver con… ¡son tantos!

(nueva pausa)

Ando inquieto con mis hijos, me han venido ocupando de una forma especial estas últimas semanas y creo que tiene que ver con una aspiración que tengo con respecto a ellos, y es que en el fondo ellos puedan VIVIR, así con letras grandes. La vida está compleja para crecer, para los muchachos. El escenario está pesado, competitivo, falto de contenido, desprovisto de entusiasmo y… estoy inquieto. Si pudiera marcar un primer sueño tiene que ver con ellos. Yo sé que no es mucho lo que puedo hacer desde mi modesta parcela de papá, que es sólo un pedacito de sus vidas, son ellos los que van a ser los protagonistas de su propia historia.

Así como uno facilita ciertas cosas  en los talleres a otros ciudadanos, me gustaría tener un espacio más claro en mi mismo para facilitarles algo en la dura tarea de vivir. Ese es un sueño.

En mis sueños laborales, del oficio, estoy muy metido en ellos y no tengo demasiadas deudas. Estoy haciendo buena parte de lo que he querido hacer y he soñado. En esta zona el sueño es seguir explorando, me cuesta mucho hacer algo de la misma manera dos veces, esto te puede resultar muy curioso, si por ejemplo tengo que poner el despertador en la mañana nunca coloco exactamente la misma hora, me doy cuenta que a veces marco las 6:01 y al otro las 6:03, necesito ese movimiento, no puedo repetir las cosas. Soy medio extraño en esa materia.

La Editorial que te contaba es un sueño que está comenzando y no tiene la ambición de convertirse en una gran empresa, aspiramos a editar unos cuantos libros al año, también los míos, sólo eso y se está cumpliendo.

Una amiga alguna vez me hablaba de lo lindo que era estar a la altura de tus sueños y los míos nos son sueños  como ser muy rico o viajar por el mundo. Sí sueño con compartir la alegría con mis hijos, mantener mi relación con mi mujer, estimular mis relaciones amistosas  sin exigirles nada, sólo experimentar el cariño ¡qué tanto más!.

Háblanos de tu padre


Mi padre tiene 81 años, es médico traumatólogo, está jubilado hace muy poco, trabajo hasta los 79 años de modo frenético e ininterrumpidamente como cirujano de manos. Curiosamente las manos han sido ahora su mayor debilidad, sufre de artrosis y está muy delicado en ese aspecto. Se ha tenido que ir acostumbrando a sufrir tantos dolores.

Qué curioso lo que le sucede con las manos, ahí pareciera que hay una relación muy especial...

Yo pienso lo mismo. El trabajó de un modo tan intenso y tan fino al mismo tiempo, con tanta precisión, imagínate lo que es la cirugía de manos. Mi padre tiene algunas interpretaciones de esto que no son muy esotéricas, más bien prácticas y que no me terminan de convencer del todo.

Está viviendo la vejez con todo lo que ello implica, por una parte ha ganado en sabiduría y también se ha debilitado físicamente. Sus ambiciones son cortas, en el buen sentido de la palabra, ya no aspira tener una vida por delante, el fue un gran viajero toda su vida y hoy ya no quiere hacerlo. Siente temor e inseguridad.

(hace una pausa, medita y continúa)

No lo veo con demasiada frecuencia, me gustaría verlo un poco más.  Es una persona significativa en mi vida…  pero con el cual estuvimos físicamente desconectados durante mucho tiempo. El libro “El empampado Riquelme” es un libro que escribí y en el cual él es el protagonista indirecto.

¿Este libro se refiere a un personaje que se fue y se perdió?

Sí y que apareció 50 años después. Es un personaje real que existió. Mi padre está muy conectado con ese libro, más que con el protagonista porque uno de los motivos que atraviesa ese libro es la búsqueda del padre. Yo me conecté con esa historia hace 11 años con una noticia que leí en el diario acerca de un hijo que reconocía las pertenencias de su padre cuando encuentran sus restos en el desierto, estaba con sus pertenencias, ropas y documentos. El hijo viaja desde Iquique a Antofagasta a reconocerlo después de que éste estuvo perdido por 50 años.

Lo primero que me llamó la atención de la historia fue “Oh, hay un hijo que se reencuentra con su padre después de todos esos años y que tiene que volver a incorporarlo a su historia y volver a procesarlo, a elaborarlo y ¡enterrarlo!"  La historia es alucinante.

… y muy emotiva, me ha emocionado profundamente.


(ahora hago yo una pausa)

Quiero hacerte 3 preguntas más:
¿Qué te identifica más a ti: una buena vida o una vida mejor?


Una buena vida.

Porque es la vida que hay, la que me corresponde, la que me toca vivir. Yo no sueño con vivir en España por ejemplo (un país que me encanta) o en Uruguay que también me gustaría, probablemente por las raíces por las vidas que se han ido construyendo a mí alrededor viva mejor  aquí y desarrolle una buena vida aquí. No tengo utopías que estén desconectadas de mí.

La vida mejor me está expresando una ansiedad que no quiero cultivar.

Aquí va la otra pregunta: ¿Quién es Verónica Quezada?

(se ríe sorprendido)

Es una niña de Villa Alemana que hoy tiene 13 años y con quien nos escribimos con cierta frecuencia. Es una niñita a la que le tengo mucho cariño, la que apareció en mi vida por arte de magia, escribiéndome un e mail cuando ella tenía 11 años, en el que  comentaba uno de los artículos que escribí en El Mercurio. A partir de eso algo especial me sucedió con ella, hubo una conexión, me conmovió, me hizo reír. La quiero mucho y me importa lo que le sucede.

La conocí una vez para la presentación de un libro mío a la cual yo la invité junto a su padre.

Ella escribe con una intensidad y una gracia al mismo tiempo descollante. Es un ser humano muy especial y que veremos con el tiempo qué sorpresa nos depara. Yo siento que me llama y me cautiva, es tan niña, tan especial, no sé ¡me conquistó!  Ella es una niñita tan fuerte y a la vez tan frágil que me conmueve. A veces nos escribimos una vez al mes y le hago preguntas, muchas preguntas, entonces ella cuenta. Yo hago las preguntas y ella me cuenta.

He soñado mucho con un libro donde ella es protagonista. Tengo algunas ideas, creo que es un libro epistolar que se construye a través de las cartas que nos escribimos, de algunos dibujos de ella, de letras de canciones que me manda y de lecturas que yo y ella vamos haciendo, especialmente de una autora Brasileña: Clarice Lispector, que a mí me gusta mucho. A ese libro me gustaría ponerle como nombre “ Verónica, la pequeña Clarice”. Ella es como una versión chilena de Clarice.

Y una última pregunta que pertenece a mi propia curiosidad sobre el libro “chilenos de raza” ¿Podrías referirte a la historia de uno de los personajes de ese libro, el que más te atrae?

Todas las historias me atraen, por algo las publiqué, pero hay algunas que son más divertidas y que yo me río ¡no de ellos, ojo! me río con ellos que es distinto.

Es que algunas son muy irónicas y absurdas y que forman parte de la vida también y hay personajes  que de alguna manera lo constituyen con más fuerza, por ejemplo: la mujer que fue expulsada de los record Guinness por fálsear los datos de su condición de madre prolífica, eso es muy gracioso. Ella en algún minuto profitó de esa condición; en Sábados Gigantes por ejemplo se ganó unas platas. Pero al mismo tiempo pienso en una mujer super pobre que vio en el record Guinness una manera de conseguir un poco de plata  que le escaseaba en la vida y yo no la condeno, nada de vieja tramposa ¡qué vieja tramposa!, la vieja era viva y ejerció la viveza hasta que la pillaron, sorprendida in fraganti.

También está el Charles Bronson chileno o el famoso Jenaro Gajardo, el dueño de la luna quien me conmueve mucho. Este chileno inscribió la Luna a su nombre en el Registro de Propiedades de Talca.

Ah, ése que la NASA le pidió autorización para  alunizar….


Eso es lo que él dice ¡y da lo mismo! Lo divertido es que  yo le pedí la documentación y me dijo ¡la perdí! Qué importa si es verdad o no, él construye un sueño y se lo cree de verdad cuando te lo está diciendo. El inscribe la Luna porque carecía de bienes y no lo dejaban entrar al Club Social de Talca, no tenía propiedades, entonces una noche mirando la Luna se preguntó ¿y por qué no inscribo la Luna y listo? Así entró al Club; los otros tenían fundo y el…la Luna!.

El tipo era genial, un loco maravilloso. Yo lo conocí y la última vez que lo vi fue en el Club de Tenis de Yoyeo,  franqueado por dos mujeres maduras que encantadas escuchaban sus interminable y entretenidas historias.

(El tiempo se termina y debe partir a una reunión)

Francisco, gracias por esta esta entrevista, la he disfrutado mucho y por cierto nos veremos en tu taller.

Mientras regresaba a mi oficina, me puse a ojear el libro que me regaló "Chilenos de raza", Francisco  escribió una dedicatoria en la primera página:

Para Jorge Olalla,
astrónomo de raza,
dueño del cometa Halley,
con gratitud.

Pancho Mourat
Agosto de 2010


Me detengo un momento y mientras sonrío pienso:  "Bueno, eso será para otra historia"


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