Samoa, el cambio y tú…
Samoa

Ayer en la mañana mientras me levantaba, hice el acto rutinario de prender la TV y “escuchar” las noticias. Digo bien, escuchar televisión, ya que la dinámica de la levantada familiar no permite que pueda detenerme y sentarme a ver las noticias. Estaba haciendo mi mejor esfuerzo para ponerme el segundo calcetín cuando un comentario me llamó la atención, “Caos en Samoa”. Lo primero que pensé es otra revolución más, o tal vez un avión que cayó en un poblado, quizás un tsunami arrasó la costa de la Isla, para mi sorpresa la noticia era muy distinta y curiosa, “cambio del sentido del tránsito de conducir por la derecha a la izquierda”.
Me produjo un poco de risa viendo las primeras imágenes de los vehículos atascados, unos frente a los otros. No era como nuestros ordenados tacos, que son en fila india y todo el mundo ya habituado a esta “relajada” práctica de manejo citadino, donde nos conectamos espontáneamente y sin esfuerzo con el amor al prójimo. En lo que mostraban de Samoa, los autos y buses en las esquinas venían de todos lados, quedando sin posibilidad de moverse, caos total.

Como estoy hace rato reflexionando sobre la adaptación a los cambios en los seres humanos, la (de) formación profesional en la que vivo, hizo vibrar mi mente con todo tipo de asociaciones y preguntas, que se las comparto. Las primeras que se me vienen a la mente son: ¿Qué es el cambio?; ¿Qué nos ocurre cuando nos habituamos a ciertas formas de ser?; ¿Por qué nos cuesta tanto el cambiar ? Pienso en la biología que constituye nuestro cuerpo, como juega un papel central en la adaptación a lo que entendemos por cambio; en toda la evolución, las fuerzas que incitan y las que resisten a los cambios han estado presente, esto es la vida. Y me sigo preguntando: si sabemos que siempre estamos cambiando internamente y alrededor nuestro todo cambia ¿por qué nos resistimos a los cambios?; ¿qué es lo que nos cuesta en el proceso de adaptarnos a los cambios?; ¿siempre nos cuestan los cambios o existen áreas de vida que se nos hace más fácil?; ¿en este momento estoy en un proceso de cambio? o ¿tal vez en varios?; ¿es posible construir y sostener situaciones que no cambien?; ¿por qué necesitamos de elementos estables en nuestras vidas?; ¿por qué entramos en caos cuando nos sorprenden con un cambio inesperado?; ¿qué le está pasando a la población de Samoa, que resiste este cambio?.

La noticia internacional dice: “Desde el 7 de septiembre Samoa será el primer país en más de 40 años en cambiar el sentido del tránsito, y lo más curioso es que lo hará por el lado izquierdo, minoritario en el mundo. El Gobierno del Primer Ministro Tuilaepa Sailele, sostiene que busca alinearse con países vecinos como Nueva Zelanda y Australia para facilitar la importación de carros usados. Mantiene que la conducción por la izquierda contribuirá al desarrollo y la mejora de la vida de los cerca de 180.000 habitantes de Samoa, donde hay matriculados unos 18.000 vehículos, tantos como personas se han llegado a manifestar contra el cambio.
La medida ha causado las peores protestas en la historia del país, se han interpuesto peticiones legales e incluso se ha creado un movimiento político para luchar contra la decisión, la Asociación Contra el Cambio de Lado. Sostienen que además del gasto que supondrá para el erario público adecuar la señalización en las carreteras, la medida acarreará también un notable aumento de los accidentes de tráfico. Analistas advierten que el número de accidentes se disparará y que las calles se convertirán en un verdadero desastre. Samoa se une a más de 60 naciones que, como Reino Unido, Japón, y Birmania, usan el lado izquierdo del camino”.

La noticia me sigue deleitando, encuentro genial la creación de la “ACCL, Asociación Contra el Cambio de Lado”. Parte del deleite es que no me toca directamente, lo estoy mirando desde la distancia, quizás si estuviera en la Isla, ya tendría mi carnet como miembro activista de la ACCL.

Los invito a dejarse tocar un poco más por esta noticia, invocando la mirada de coaches y a preguntarnos ¿qué estará pasando en cada uno de los conductores de Samoa, frente a este gran quiebre? Son “observadores” o “habitantes”, donde la antigua coherencia ya no les sirve para desenvolverse en el nuevo contexto. Si hacemos una comparación de manera cuidadosa, guardando las proporciones, a nuestros queridos coachees, les pasa algo similar cuando descubren sus quiebres maestros. La coherencia ya no les sirve y no saben cómo seguir. Muchas veces como coaches, no sabemos cómo acompañarlos, enredándonos ante la necesidad urgente de respuesta. Quizás la gente de Samoa en esto tiene una ventaja, no tienen alternativa frente a un decreto gubernamental. ¿Quién dijo que el autoritarismo no sirve?... bromas aparte, volvamos al proceso del coachee, frente a la necesidad de cambiar y de encontrar los nuevos desempeños.

Lo primero que aflora es la tensión entre la fuerzas que movilizan hacia lo nuevo y las resistencias. En la noticia de Samoa, el Primer Ministro se encargaba de mostrar las oportunidades y bonanzas que a todos beneficiarían, más autos, más baratos, mejor vida, para motivar una rápida aceptación del nuevo decreto. Por otro lado estaba la reacción natural de la población, que se niega a entrar en un proceso de modificar algo que estaba en la transparencia, protesta, se levanta y crea la ACCL. ¡Maravilloso! un exquisito fenómeno de cambio, ocurriendo intensamente en los corazones, mentes y cuerpos de esos habitantes.

En este artículo me interesa compartir una mirada en torno al cambio, que a ustedes los inspire a seguir investigando. No profundizaré en todos los aspectos que van apareciendo. Les digo esto por las preguntas que van quedando abiertas y por las reflexiones que en este espacio no puedo seguir.
Elijo que nos quedemos con las fuerzas de resistencias. Llegamos otra vez a encontrarnos con nuestros queridos enemigos del aprendizaje. Interesante situación, todos los conocemos y hemos trabajado sobre ellos, la mayoría de ustedes pudo mirarlos, cara a cara en el primer día de su formación formal como coaches… y aquí están de nuevo.

A propósito, un paréntesis contingente. Ya que estamos hablando de cambio les pregunto, ¿estos enemigos han cambiado en ti?, ¿cuánto?, ¿cuáles tienes ahora?, ¿en qué dominio de vida te aparecen con más intensidad?, ¿la pareja, el dinero, los hijos, tus desafíos?, ¿cuál enemigo del aprendizaje te sigue acompañando?. Bonitos terrenos para seguir explorando.

Esta vez no analizaré de la manera tradicional cada uno de los enemigos el aprendizaje, haré un cambio. Abro una conversación desde reflexiones que he mantenido en el ultimo tiempo, en relación al Programa de Graduados Cuerpo y Movimiento en el Coaching y en la Vida. Puntualmente me apasiona la pregunta de los coachees: “ ¿qué hago ahora?, no puedo y no quiero seguir en lo que estoy, ya descubrí que no me sirve lo que se y ¿cómo cambio?, ¿cómo sostengo el cambio?”.
Algunas cosas hemos estado mirando desde la perspectiva del lenguaje, las emociones y el cuerpo.

Lenguaje y cambio.
Desde lo lingüístico iniciamos esta reflexión sobre los cambios.
El cambio es un juicio y como todo juicio, está dicho por alguien, lo hacemos por algo, lo comparamos con ciertos estándares, es dentro de un dominio y lo fundamentamos con afirmaciones. Las resistencias a los cambios están asociadas a imprecisiones en uno o todos estos aspectos.
No les ha pasado que su pareja les diga: “has cambiado tanto, ya no me dices que me quieres, estás más ido, no eres como antes…” y ustedes responden: “pero cómo, si sigo siendo el mismo, no he cambiado nada, no exageres..”. Y el mismo día salen a la calle y se encuentran con un amigo que no ven hace años y les dice: “Uy, increíble no has cambiado nada, estás igualito…” y les sale una respuesta un poco turbada: “no, lo dices por cumplir, si he cambiado mucho, tengo más canas y un poco más macizo…” y él insiste: “no igualito, ningún cambio”. Al rato nos separamos de nuestro antiguo amigo y pensamos Shekesperaneamente: “¿he cambiado o no he cambiado?, ¿Soy igualito o no soy igualito”, demasiado para hacernos cargo por si sólo y llamamos urgente a nuestro coach de cabecera: “Urgente, ¡¡por favor dime si he cambiado!!”. No les parece de locos estos diálogos y son tan cotidianos, así conversamos de nuestros cambios.

Frente a los cambios personales estamos llenos de conversaciones internas, con un lenguaje lleno de juicios de exigencias e imprecisiones. Olvidamos los estándares, queriendo lograr rápidamente un estado idealizado y parecernos al modelo que nos cautiva. No aceptamos, ni percibimos las sutilezas de los cambios. Vivimos con la ingenua ilusión de los finales felices, donde somos los protagonistas que cambiamos sin hacer esfuerzos.

Desde el lenguaje, el acto de declaración de deseo del cambio es importantísimo. Es el motor que le da sentido humano al camino que se inicia y que será un hilo conductor para sostenerlo. Invita a ser rigurosos, en la narrativa que se construya en torno al proceso y sus etapas. Con la declaración podemos ir mirando lúcidamente los aspectos relacionados al juicio inicial de cambio, estándar, dominio y afirmaciones.

Otro tema interesante para mirar (no en este artículo) es sobre el poder que le damos a las conversaciones de otros sobre nuestros cambios. Cuánto nos afecta o impacta frases como: “Ya te pedí que cambies”, “Qué te están haciendo, has cambiado tanto”, “por favor no cambies nunca”, “otra vez con lo mismo”, “y eso que hiciste de dónde salió”, “Si no cambias me voy”, “Señor si no cambia se va, última oportunidad”, “ese, no cambiará nunca”, “el que nace chicharra muere cantando”. Dependiendo de la autoridad que le demos a estas conversaciones, ejercen una presión a que cambiemos o sigamos siendo los mismos. En las relaciones en que estamos involucrados con otras personas, sentimos como ellas nos traspasan a su vez, sus propias dificultades de cambio. Nuestros cambios propician cambios en otros. Vivimos en redes de seres en procesos de adaptación a cambios.

Emociones y cambios.
Desde el mundo emocional, nos centraremos en las predisposiciones que no favorecen los procesos de cambio. Algo asomó cuando estábamos hablando del lenguaje y los cambios, nombramos a la ingenuidad, exigencia. Podríamos hablar de muchas emociones que entorpecen la aparición y sostén de nuevas conductas. Algunas las podemos clasificar de alta tensión como la impaciencia, la frustración, la ansiedad, la envidia, los celos, el esfuerzo, exigencia, etc. y otras de baja tensión como la indiferencia, la apatía, el aburrimiento, la culpa, la vergüenza, la negatividad, ingenuidad, etc.
Las puse en familias de alta y baja tensión para asociarlos a los estados de ánimo que están en la base de nuestra estructura emocional.

En la base de las emociones de alta tensión está el resentimiento y la rabia especificando la mirada y acciones correspondientes frente a los cambios, luchando contra lo que no nos parece justo, incluso a costa de nuestras propias energías. Las emociones de baja tensión tienen en su base diferentes grados de resignación, por tanto no aparecen las ganas que nos movilicen en dirección de los cambios deseados o esperados, no hay energía y no hay cambios.

Las movidas emocionales para avanzar en el proceso de cambio, pueden no ser tan novedosas desde lo informacional y el cómo ocurren, sigue siendo un misterio. Hablo de lograr conectar con la aceptación, paz, ambición y ganas frente a situaciones de cambio. Los procesos de aprendizaje sostenidos y acompañados, nos dan luces de cómo deambular por los caminos emocionales, integrando en la metodología el movimiento corporal.

Los amigos de Samoa están en pleno, viviéndose legítimamente la etapa de resistencia organizada. Recuerdo que entre las imágenes del primer día del cambio del sentido del tránsito, una persona en camioneta se negaba a salirse del carril derecho, tendiendo frente a el una fila de vehículos, con conductores que ya habían asumido el cambio. Fácilmente podemos distinguir en esta escena, la furia de uno y la resignación o aceptación de otros.

En todas la organizaciones humanas hay un tejido entrecruzado de emociones, donde constantemente estamos en contacto con fuerzas emocionales colectivas que nos despiertan sensaciones, que nos gustan o no nos gustan. Alguien grita, ¡se cambia el sentido del tránsito! y todos reaccionan, en Samoa el no gusto tuvo la fuerza para crear la ACCL.

Para hacer un comentario sobre “los cambios”, que sea más bien desde las sensaciones y menos lingüístico (vaya reto osado e ingenuo, el de salirse de los territorios del lenguaje en una explicación), les pido permiso para que me dejen compartirles una imagen de campos y luces emocionales.

Lo estoy mirando como un fenómeno emocional que se repite sistémicamente : “Un grupo de personas interactúa sumergida en un cierto campo emocional, lleno de emociones celestes, rojas, amarillas, rosadas, azules, verdes, cafés, negras y blancas. En algún momento la dinámica se interrumpe y aparece una luz emocionalmente diferente que capta la atención de todos, mostrando una senda a seguir. Algunos se sentirán cautivados de inmediato y otros conectarán con sensaciones de rechazo. Cambiarán las tonalidades de sus colores, los rosados se ponen rojos, los amarillos más pálidos, los azules se ennegrecen, los verdes se amarillan, los cafés se amoratan, los celestes se arrugan y los blancos se transparentan. Todas estas reacciones de aceptación o rechazo son nuevas luces de colores emocionales que afectan la dinámica del campo. El alineamiento al nuevo orden emocional en que habitará el campo, dependerá de la intensidad energética de las distintas luces de colores emocionales y como éstas se van afectando e induciendo a adaptarse”. Aunque no lo crean, esto está pasando en Samoa.

Corporalidad y cambio
Estamos entrando en materia, literalmente en “la materia”.

El cuerpo, lo vemos desde lo biológico, lo que está compuesto de átomos, moléculas, células, órganos, sistemas de órganos, elementos observables, tangibles y que movilizan energía. Sabemos y conocemos algo de esta mirada del cuerpo, pero estamos seguro que nos queda muchísimo por aprender de sus complejidades.

No puedo seguir adelante sin hablarles de lo que se me viene a la mente. Recién les comentaba que desde lo lingüístico el cambio es un juicio dicho por alguien. Desde los habitantes que somos, podemos fundar de muchas maneras el juicio de que la Tierra como planeta está en proceso de cambios notables. Por ser terrícolas nos toca de todas las formas posibles y no nos imaginamos que no se pueda percibir de otra manera, los más entusiastas dirían que el cambio de la Tierra es una afirmación.

Hace un par de meses, me dejaba asombrar por la visión de los multiversos o universos paralelos. Imagínense por un momento que nuestro Universo no es el único, hay infinitos más. Más allá de que las teorías sean ciertas o no, me conmueve las dimensiones de lo inmensamente grande y lo pequeño. Me hizo sentir, que lo que pasa en nuestra Galaxia es demasiado pequeño en relación a nuestro Universo, para la Galaxia es muy poco significativo el Sol y el sistema solar. En la escala Universal es imperceptible lo que le ocurra al Sol y para que decir a la Tierra. No podríamos en esa dimensión de espacio y tiempo, sostener el juicio que la Tierra está en cambios significativos, a lo más intuir. Pero cuando se me desborda a toda comprensión es cuando llego a la dimensión de Multiversos…. Infinitos universos distintos al nuestro, demasiado. Silencio es lo que me aparece.

Conectándolo con el cuerpo y el cambio…. y Samoa. Hago el camino hacia el otro lado. Grupos humanos, Cuerpo, Sistemas de Órganos, Órganos, Células, Componentes de la Célula, moléculas, átomos, partículas subatómicas. Todos estos elementos están en constante movimiento y cambio, algunos obviamente los podemos percibir y otros nos son absolutamente invisible.

La resistencia al cambio es física, para cada repuesta aprendida, hay una estructura de sistemas biológicos que se ordenan para sostener las conductas. Si aprendimos a manejar por la derecha y a relacionarnos con todo un orden colectivo, urbano, construimos un sistema de respuesta que se afirma en interacciones biológicas. Por mucho que sea el Primer Ministro el que lo ordene, el cuerpo no funciona como máquina a la que le aprieto un botón y se interrumpe el sistema aprendido, aprieto otro y funciono el sistema adecuado y adaptado. El ejemplo suena hasta ridículo, sin embargo, tenemos esa ilusión de los cambios automáticos. E incluso, ustedes podrían ser la Señora del Primer Ministro o un hermano querido, que desearan el cambio propuesto, les pasará igual, no van a funcionar como manejados por circuitos eléctricos.

El cambio desde el cuerpo requiere del período de adaptación necesario. Son muchos los factores internos y externos que interactúan, que a su vez gatillan otras necesidades adaptativas. Muy similar a la metáfora de las luces de colores emocionales. Los sistemas biológicos, que movilicen más energía y se reiteren más en el tiempo, son los que sobrevivirán y se transformarán en sostenedores corporales de nuevas conductas.

En nuestro programa de Cuerpo y Movimiento, estamos asociando al proceso de coaching a algunos sistemas para sostener la transformación. Especificando en acuerdos con los coachees, las nuevas acciones, las señas de alerta ante la aparición de respuestas automáticas, los períodos de tiempo y las frecuencias de recurrencias. Lo que ha sido atractivo para los coachees, es que el diseño de generación de lo nuevo es dentro sus propios contextos, no tienen que hacer algo aparte, como tomar clases de algo o después del trabajo repetir tal ejercicio, no para nada. Incorporamos nuevos ritos a nuestras vidas, que libremente hemos elegido, con un nivel de exigencia sutil y efectivo. Le damos tiempo a que toda la complejidad biológica se adapte.

Esta es una invitación a mirar de otras maneras lo que significa el Cambio.

Fenómeno que siempre está ocurriendo, incluso ahora en este instante, tú estás en varios procesos de cambio, en tu lenguaje, emociones y cuerpo. Algunos los percibes otros no, hay elegidos y otros obligados.
A veces pasamos muy rápido por lo que significa “cambio”.

Preguntémosle qué opinan los amigos policías de Samoa. Vean:
http://blogdemotor.com/general/en-samoa-dan-la-vuelta-al-volante/
Pienso que en Samoa están haciendo falta Coaches.
Hasta que nuestros cambios nos junten.

Rodrigo Pacheco, Roco

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