La Inteligencia Creativa, podría definirse como la "capacidad de transformar lo que siento y vivo en una expresión humana creativa". En el fondo, la expresión visible de la resiliencia, (capacidad adaptativa-creativa) que tenemos los seres humanos a partir de nuestra interacción con la realidad. "Ser" humano nos confronta con el desafío de asumir y transmutar lo que nos pasa (alegría, dolor, tristeza, rabia, impotencia, erotismo, ternura) en expresiones auténticas de mi ser (arte, trabajo, encuentro, nuevas realidades). Atrevernos a ser "creadores" es darnos permiso para pensar y sentir distinto, o mejor, darnos permiso para ser lo que somos.
Para ser creativos necesitamos expandir las fronteras de nuestra propia identidad y jugar a ser dioses. Asumir la grandeza que inspira mi alma y diferenciarla claramente de las pretensiones de mi ego. No soy yo quien se transforma en un dios creativo... es la divinidad que se manifiesta a través del anhelo de mi alma y me impulsa a responder al impulso básico de "ser"...
En otras palabras, es darnos permiso para ser "GRANDES", porque solo siendo "GRANDES" estaremos realizando nuestro "daimón" y entregándonos por entero al juego de la vida que nos impulsa a atrevernos más allá de la ilusión de la realidad, que no es más que una excusa para permitirnos ser lo que ya somos. La Inteligencia Creativa, podría definirse como la "capacidad de transformar lo que siento y vivo en una expresión humana creativa". En el fondo, la expresión visible de la resiliencia, (capacidad adaptativa-creativa) que tenemos los seres humanos a partir de nuestra interacción con la realidad. "Ser" humano nos confronta con el desafío de asumir y transmutar lo que nos pasa (alegría, dolor, tristeza, rabia, impotencia, erotismo, ternura) en expresiones auténticas de mi ser (arte, trabajo, encuentro, nuevas realidades). Atrevernos a ser "creadores" es darnos permiso para pensar y sentir distinto, o mejor, darnos permiso para ser lo que somos.