Una nueva forma de habitar el mundo
Por:Nery Nina Alave(*)

“Yo no le canto a la luna, porque alumbra nada más, le canto porque ella sabe de mi largo caminar…”
Mercedes Sosa

Hace unas semanas tuve la dicha de ser parte del equipo de ayudantes que participaron en la primera conferencia que dio inicio al ACP Perú y Chile 2010. Dentro de las diversas actividades realizadas hubo algo que resonó fuertemente en mi corazón, una frase y un tema que tocaron mi alma y me llevaron a reflexionar nuevamente sobre la forma en que habitamos el mundo y la relación que tenemos con todo aquello que nos rodea.

Pasó en una de las disertaciones de Julio Olalla, una mañana, cuando mirándonos amorosamente, compartió con nosotros una reflexión que venía desde el fondo de su alma: “Los seres humanos hemos dejado de encantarnos con la magia del mundo y de la vida” .Recuerdo aún escuchar estas palabras con su propia voz, la escribí en mi nueva bitácora y anoté que ha partir de este “desencanto” por lo que nos rodea es que quizás se haya empezado a originar el sinsentido, la tristeza, la soledad, el sufrimiento.

Hemos olvidado observar el milagro que está frente a nosotros, el encanto de una flor, el poder del sol, la caricia del viento, la dulzura de la luna, la sonrisa de un niño, la sabiduría de un anciano, la riqueza de la tierra, el vuelo de una mariposa, el milagro que eres tú, que soy yo, que somos nosotros.

Desaprendimos aquello que alguna vez nos enseñaron nuestros ancestros (quienes nunca se sintieron solos porque fueron capaces de conectarse con lo que los rodeaba) que vivían en un mundo que era amplio, infinito y que estaba conectado con el otro, con todo lo que lo rodeaba.

Olvidamos que nos constituimos en nuestra relación con los demás, que es con el otro cuando YO empiezo a ser quien soy. Y tengo la sensación que una de las cosas más grandiosas que realiza el coaching es enseñarnos a generar espacios de reconexión con los demás y  con el mundo que está ante nuestros ojos.

He visto la magia que se produce al mirar fijamente, por un instante al otro. Lo que genera en cada ser es sencillamente increíble. Empezamos a sentir que somos parte de esa persona, que ella es parte de mí, y cuando miramos, desde el alma, empieza a surgir inexplicablemente un cariño, que no sabemos de dónde viene, y que está ahí, presente.

Luego de culminada la conferencia tuve la dicha de retornar a un lugar maravilloso ubicado en las costas de Chile. Volví al mar, y no era el mismo mar que veía meses atrás, pude ver su grandeza, su infinitud, su plenitud, dentro de él latía la vida misma, vi sus movimientos, su calma y también su fuerza, supe entonces que aquel infinito océano estaba ahí para todos, para regalarnos su propia sabiduría.

Encima de él revoloteaban las gaviotas, unidas, apoyándose mutuamente, acogiéndose, sincronizando su vuelo precioso sobre el cielo. Aquel cielo, espacio hermoso cuyas nubes se movían al ritmo del viento y dibujaban tras de sí hermosas figuras de algodón que iban adquiriendo diferentes figuras, tamaños y formas, uniéndose, separándose, moviéndose siempre al ritmo de las corrientes de aire.

Y en eso, la brisa acariciando mi rostro, regalándome la vida, junto al calor del sol que despuntaba grandioso frente a aquel infinito. Aquel astro que por miles y miles de años nos acompaña cada día y que se entrega a nosotros con todo su esplendor.

¿En que momento dejamos de apreciar estos milagros? ¿En qué instante aprendimos que el mundo sólo es un lugar para ser consumido y explotado? ¿Cómo sucedió que de un día para otro sólo miramos lo que nos rodea para aprovecharlo y descuidarlo?, ¿Cual fue el instante en que dejamos de ver la divinidad de las cosas y de asombrarnos ante los milagros de la vida?

Recuerdo las palabras de Julio Olalla en la conferencia cuando decía que hemos dejado de admirarnos al mirar una naranja y ahora estamos más emocionados por la nueva tecnología y no pensamos que estos aparatos han sido hechos por nosotros, en cambio, nunca tendremos la posibilidad de crear una naranja, o imitar el vuelo de una mariposa o crear un sol, un cielo, un mar…

¿Y en qué momento dejamos de vernos a nosotros mismos como un milagro? ¿Cuándo aprendimos que somos solos seres humanos y nos alejamos de la divinidad de nuestro ser? ¿Qué nos pasó? ¿Qué tiene que pasar ahora para empezar a mirarnos con admiración, grandeza y amor?

Observa el aquello que está frente a tus ojos, observa la perfección de una flor, los frutos que tienes en casa, el aire, el sol, conéctate con esa grandeza que está frente a ti, busca la mirada de tus hijos, observa la maravilla de esos ojos, observa tus manos, tus piernas , respira, siente como el aire ingresa  a tus pulmones, pon tu mano derecha sobre tu corazón y siente el latir de tu pecho, observa las sonrisas de los que te rodean, vuelve a contemplar tu mundo con nuevos ojos, el mar, el sol, las estrellas, están ahí para ti.

Descubrirás que después de contemplar aquello, no podrás sino sentirte profundamente agradecido y lleno de amor por todo lo que te rodea y lo mejor de todo, es que sabrás que nunca más te sentirás solo.

(*) Coach Ontológica certificada por Newfield Network.

Newfield Network Latino América . Presidente Errazuriz 3746 , Las Condes - Santiago de Chile. Fono (56 2) 3217915 - www.newfield.cl - newfield@newfield.cl

Nuestra Misión es la de generar y nutrir espacios de reflexión y aprendizaje que posibiliten el surgimiento de una nueva concepción y experiencia del saber, que nos permitan una buena vida y nos posibiliten habitar el planeta de manera sustentable y en convivencia con toda otra forma de vida.
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