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Margaret Wheatley
¿Esto nos involucra a todos?
Margaret Wheatley, Ed.D, © 2009

Una de las frases que más se escuchan hoy en día es “Esto nos involucra a todos.” Desde grandes líderes a miembros de directorios escolares, a adolescentes en trabajos voluntarios, parece ser el mantra de nuestros tiempos. Este mantra hace visible lo que lo que hasta hace poco, ha sido invisible: comunidad, la red de nuestras relaciones y conexiones, la red de seguridad y cariño que extendemos de unos a otros cuando la vida se pone difícil. Afortunadamente, más y más personas están descubriendo que los seres humanos perseveramos frente a nuestras dificultades solo cuando estamos realmente unidos.

Sin embargo, muchos de nosotros hemos olvidado el poder de la comunidad, distraídos por el estrés, ansiedad, y el estar ocupados. No tenemos tiempo para otros, y rápidamente emitimos juicios y estereotipos acerca de aquellos que no conocemos. Nuestras vidas de olla a presión nos están alejando del recurso que más nos podría ayudar—relaciones sólidas con las personas de nuestra comunidad local.

Me dan esperanzas las noticias de trabajadores que se apoyan mutuamente, tomando menos horas de trabajo cada uno, y garantizando así la continuidad de una fuente de trabajo para todos; también la existencia de muchas ollas comunes, casas de acogida y otras formas de cuidar que están emergiendo en comunidades de Norteamerica; por el National Service Act, que promueve el servicio público y el voluntariado. En mi último viaje a Nueva Orleans, en el avión venía un grupo de voluntarios de una iglesia, a trabajar en la reconstrucción de la ciudad, tres años y medio después de la destrucción causada por el Huracán Katrina. El caballero sentado a mi lado me dijo: “Voy porque es lo correcto.”

Esperemos que Estados Unidos se esté despertando a la necesidad y recompensa que supone estar “todos involucrados en esto.” Tal vez incluso estemos despertando al hecho de que la mayoría de las personas quieren ayudarse mutuamente, quieren ser generosas, y les importa mucho el bienestar de vecinos y de extraños. Sí podemos contar con la bondad humana.

Estas son las primeras señales de un giro fundamental en los Estados Unidos—un giro de unos a otros, descubriendo qué podríamos crear juntos, cómo podríamos ayudarnos mutuamente, cómo podríamos consolarnos y fortalecernos. Yo, con muchos colegas de buen corazón, hemos estado trabajando profundamente en comunidades del Tercer Mundo, por mucho tiempo. Estas comunidades en muchas culturas distintas nos han enseñado que, a pesar de las peores circunstancias externas—guerra, hambruna, abuso, colapso social, devastación ecológica—los seres humanos podemos sobrevivir cualquier cosa mientras nos mantengamos unidos.

Estados Unidos necesita aprender esta verdad innegable de la experiencia humana. No importa lo que esté sucediendo a nuestro alrededor, si verdaderamente creemos que nos involucra a todos, y trabajamos duro para estar presentes unos con otros, podemos superarlo.
Sin embargo, tenemos un largo camino por delante, y para superarlo, debemos renunciar a nuestro amor por el individualismo y entregarnos verdaderamente a la idea de comunidad. Aquí ofrezco algunas preguntas acerca de los comportamientos que necesitamos cambiar:

  • ¿Podemos ir más allá del foco constante en nosotros mismos? ¿Podemos dejar de enfocarnos en nuestras necesidades privadas y abrirnos al bien común, a lo que beneficiará a muchos?
  • ¿Podemos darnos cuenta de que en este mundo interrelacionado, si algunos se benefician, todos nos beneficiamos? Y si sufren, todos sufrimos.
  • ¿Podemos soltar nuestra necesidad culpar, enjuiciar, buscar chivos expiatorios—todas las maneras apresuradas e irreflexivas en las que nos separamos unos de otros?
  • ¿Podemos alejarnos del interés propio y protección propia, y hacer esto en todos lados—en la casa, en el trabajo, en reuniones públicas?
  • ¿Podemos soltar el miedo e intercambiarlo por generosidad?

Este es el experimento que está ocurriendo en Estados Unidos. Nadie conoce los resultados. Pero cada uno de nosotros debe elegir, y son nuestras elecciones las que determinarán el resultado. Elegiremos conectarnos plenamente unos con otros, y trabajar juntos para crear comunidades más sanas, perseverando en las dificultades y frustraciones de trabajar juntos? O nos retraeremos y blindaremos para protegernos solo a nosotros mismos? O nos daremos por vencidos, abrumados y agotados?
Uno de mis amigos trabaja sin tregua como CEO de una gran organización sin fines de lucro, que provee apoyo y liderazgo en zonas de devastación natural. Ella me dice: “Cada día tengo que elegir no darme por vencida.”
Espero que nos demos cuenta de que nosotros también tenemos una elección que hacer cada día. Podemos elegir estar todos involucrados en esto. O no.

Margaret Wheatley


MARGARET WHEATLEY, Ed.D.
Margaret Wheatley escribe, enseña y ofrece charlas acerca de cómo podemos organizarnos y lograr trabajar juntos en tiempos caóticos. Es fundadora y Presidenta Emerita del Berkana Institute, una organización sin fines de lucro para el liderazgo global, y autora de cuatro libros: El liderazgo y la nueva ciencia (traducido a veinte idiomas y en su tercera edición); Unos con otros: conversaciones simples para restituir nuestra esperanza en el futuro; Una manera más simple (con Myron Rogers); y Encontrando el camino: liderazgo para tiempos inciertos. Wheatley obtuvo su doctorado de la Universidad de Harvard, y su magíster en Ecología de los Medios de Comunicación en la Universidad de Nueva York. Desde 1973, ha trabajado en todos los continentes y muchas culturas, con todo tipo de organizaciones.


Cuervo, enséñame a navegar los vientos del cambio

Cuervo

Pósate donde el viento te golpea con toda su fuerza.
deja que te desarme hasta que pierdas tus plumas
y te veas infernal.
entonces abandónate.
El viento no es tu enemigo.
nada en la vida lo es.

Ve adonde te lleve el viento
más alto
más bajo
hacia atrás
el viento que te llevará hacia adelante te encontrará
cuando estés listo.
Cuando puedas sostenerlo.

MJ Wheatley 1/09. Escrito durante un retiro, por instrucción diaria del cuervo que aparece en la foto.