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De la Ingeniería Comercial, al Coaching Ontológico
De la Ingeniería Comercial, al Coaching Ontológico

Por Rodrigo Silva Ortúzar
Alumno ACP 2009

Como son las cosas. Cuando estudiaba Ingeniería Comercial en pre grado, el ramo que más me gustó no provenía ni de Economía, ni de Marketing, ni de Finanzas, sino del área de la Filosofía con un ramo electivo. Éste se llamaba “Temas de la vida contemporánea”, del cual aprendí algo que hasta hoy jamás se me ha olvidado, el concepto de libertad: “libertad es la capacidad de cumplir los compromisos que voluntariamente y sin obligaciones uno adquiere; de lo contrario, uno se transforma en esclavo de la pereza, la irresponsabilidad y la desconfianza”. El profesor se llama Max Figueroa y cada vez que me lo he encontrado en la calle, le comento esto, y es increíble como eso lo alegra y de cierta manera, me alegro yo también.

Además del ramo, tomé otros cursos de Filosofía: "Pensamientos éticos y políticos: clásico, medieval, moderno y contemporáneo". Lo notable del profesor, es que aparte de ser súper exigente para ser un ramo electivo (de hecho por lo mismo, sus cursos no eran de más de 6 personas), a mí logró hacerme pensar como pensaban los hombres de cada una de esas épocas.

Luego, en el MBA, nuevamente el ramo que más me gustó estaba ligado de alguna manera a la filosofía y se llamaba “Conversaciones Dinámicas”, donde el foco central era que las empresas son redes de conversaciones que se relacionan de forma dinámica conversando con otras redes. Este ramo lo tomé en MIT, cuando fuimos al Internship, y estaba muy ligado al pensamiento de Peter Senge, el autor de la “Quinta Disciplina”.

A lo que voy con todo esto, es que desde mis tiempos de pre grado en Ingeniería Comercial,  me daba cuenta que las empresas no sólo son organizaciones económicas, financieras, ligadas al Marketing y a los negocios, sino que hay algo más. Me preguntaba: “¿cómo es que se relacionan las personas al interior de cada empresa?, ¿qué hará que a algunas en iguales condiciones de todo tipo, tengan desempeños diferentes?. Investigando y averiguando, primero fui a parar, durante un curso de Liderazgo, a un seminario el año ´99’ donde exponía Daniel Goleman, quien comenzaba a difundir el tema de la Inteligencia Emocional. El manifestaba que quienes pretendían ser buenos líderes, primero debían ser extremadamente empáticos, con una visión de horizontalidad y por sobretodo, sabiendo escuchar más allá de lo que se oye.

Luego, conocí la filosofía de Ronald Heifetz, fundador del Centro de Liderazgo Público de Harvard, quien indica que Liderazgo no es una cualidad ni una característica con la que algunos afortunados nacen, sino que una actividad y un proceso y que no es para nada lo mismo que Autoridad.

Finalmente, llegué a parar con el Coaching Ontológico, mientras cursaba un diplomado en la UAI, disciplina que se ha convertido en mi nueva pasión. Yo tenía mucha información y literatura sobre Coaching para la Acción, pero  en realidad, no era lo que yo andaba buscando.
Al encontrarme con el Coaching Ontológico, y comenzar a formarme como Coach, entendí el para qué tomé tantos ramos de filosofía en pre-grado, y cuánto me sirvió el curso en MIT sobre “Conversaciones Dinámicas”.

Hoy, me cuestiono profundamente si seguir ejerciendo directamente como ingeniero comercial o dedicarme 100% al Coaching Ontológico. Si bien aún estoy en período de certificación, mi GPS Interior, el Logos que mencionaba Heráclito, me dice que tengo que ir por este lado; me quiere llevar a nuevos desafíos, a lo mejor también ligados al mundo empresarial, pero desde otra perspectiva. A un contacto profundo con otros.

Muchos me dicen que estoy loco, que qué es esto de ser Coach Ontológico, de la ontología del lenguaje, del poder de las conversaciones, el mundo emocional y el cuerpo… para eso están los psicólogos, etc.

No obstante la mala onda que he recibido, mi ánimo, mi entusiasmo y mi pasión por esta nueva disciplina, junto con mi autogestión, me permiten seguir en esta senda, teniendo que correr los riesgos y los costos que ellos impliquen. Así es que finalmente, todo esto me hizo renunciar a mi puesto como subgerente comercial en una empresa del mundo Retail, para ir por mi nuevo sueño: montar y desarrollar mi propia consultora.

Estoy seguro que desde una nueva versión de mí mismo, puedo ayudar a las empresas a convertirse en organizaciones sobresalientes, llevándolas a enfrentar los desafíos adaptativos que los cambios traen, de manera efectiva, desarrollando liderazgo dentro de ellas, y por sobretodo, colaborarles con el desarrollo de la gestión de sí mismo de sus empleados. Y a las personas, a encontrar el poder interior que cada uno tiene en lo más profundo de su SER.

He pasado así, desde la Ingeniería Comercial al Coaching Ontológico…

…¿qué más me tendrá reservado la vida?