"El mensaje fundamental de lo que hacemos es un mensaje de hermandad, de colaboración, es un mensaje de aprender el uno del otro”
¿Qué sentimientos te inspiran en esta llegada de Newfield a Perú?
En lo personal yo siempre amé al Perú y he tenido una relación muy dulce con ese país. Recuerdo que cuando yo era un muchacho y estudiaba en la Universidad, mi primer viaje al extranjero lo hice al Perú con unos compañeros de curso y viajamos en bus desde Santiago a Lima. En aquella época me sorprendí mucho con lo que yo llamo la cordialidad peruana. Lo que he visto ahora aquí va más allá de la cordialidad, es una cierta ambición por aprender y esa ambición por aprender es una tremenda invitación para mí. Es como si me impulsaran a llevar este trabajo maravilloso donde la gente quiere aprender.
Me siento feliz con este desafío de trabajar en el Perú y lo tomo desde el encanto.
En los últimos años los amigos peruanos han venido masivamente a nuestros programas realizados en otros países y han sido una contribución maravillosa. Estoy sorprendido por la calidez, el entusiasmo y la disciplina que ellos han mostrado en estos programas. Y fueron estos ex alumnos los que comenzaron a generar posibilidades para que nosotros como Newfield, pudiéramos ir concretando proyectos con empresas, bancos y organizaciones de distinto tipo.
Por otra parte los familiares, amigos y relaciones de quienes fueron nuestros alumnos peruanos se preguntaban porqué no podíamos hacer algo en Perú, si ahí estaban todas las condiciones para hacerlo.
Entonces nosotros hemos respondido diciendo que sí, que vamos a trabajar en Perú y así es cómo hemos abierto una oficina y vamos a iniciar un ACP (El Arte del Coaching Profesional) en que dos tercios de este programa se van a desarrollar allá.
¿De qué forma puede Newfield contribuir a las relaciones entre nuestros países?
En nuestros programas nos enamoramos de las distintas culturas que somos. Perú tiene manifestaciones culturales de todo tipo, tiene la tradición indígena, la tradición española, tiene una gran inmigración japonesa y ofrece una variedad preciosa. Geográficamente tiene la montaña, la sierra, la selva, la costa y eso ofrece un potencial extraordinario.
En América Latina ya es hora de que hagamos las paces con nuestro pasado, con nuestra historia, con nuestra cultura indígena… con nuestros pueblos. El mensaje fundamental de lo que hacemos es un mensaje de hermandad, de colaboración, es un mensaje de aprender el uno del otro.
Hace rato que nosotros salimos de las historias chovinistas y nacionalistas, eso no está ni en nuestra filosofía ni en nuestro racional. Los problemas de hoy son problemas globales y debemos aprender a trabajar juntos, estamos todos conectados. Esto debe servir para encontrar en la inteligencia del mundo peruano sus voces y su manera de entender cómo vamos a hacernos cargo de las crisis globales.
Cuando una comunidad crece en su capacidad de pensar, cuando se prepara sin determinar necesariamente qué ideas políticas tenga uno u otro y para dónde quieren apuntar los seres humanos, ganamos en voluntad y en vez de tomar la política como un ataque personal la vemos como un debate sano, una conversación generativa de nuevas ideas y nuevas posibilidades.
Lamento la forma en que se lleva el debate político en muchos países de América Latina en que en nada contribuye a la felicidad ni a mejorar las condiciones de vida. Lo que nosotros enseñamos y lo que pasa en nuestra gente es que aprendemos a conversar, aunque pensemos diferente.
Perú está experimentando un crecimiento económico notable y la experiencia nos dice que esto no siempre va acompañado con un crecimiento o desarrollo personal ¿en este contexto cuál es la contribución de Newfield?
Es una linda pregunta y va al corazón de un tema.
Estadísticamente en la Tierra los países que más crecen no son necesariamente los más felices, muchas veces los países que tienen explosiones de crecimiento han tenido un crecimiento explosivo en, por ejemplo, la depresión infantil, los divorcios, suicidios, consumo de drogas y una serie de otros fenómenos sociales. Y como nosotros siempre medimos el crecimiento económico y no el crecimiento personal, creemos equivocadamente que uno es equivalente al otro.
Yo no me opongo al crecimiento económico, por supuesto que no, lo que sí creo es que si se hace en absoluta desconsideración con el crecimiento personal se transforma en un infierno con el tiempo: deterioro en la ecología, en las relaciones personales, en la salud, etc.
Los seres humanos que se encuentran en conversaciones más efectivas, los seres humanos que se encuentran en relaciones más afectivas, son seres humanos que trabajan con más alegría.
Aspirar sólo a una acción más efectiva es insuficiente, debemos aspirar a una vida más efectiva. Hay personas que son enormemente efectivas en la acción y enormemente desgraciados en sus vidas, a nosotros no nos importa la acción efectiva, nos importa la vida efectiva.
Nosotros queremos integrar el proceso de aprendizaje a las empresas a toda la experiencia humana, no solamente a lo que signifique que mi acción sea más efectiva, tenemos que ser seres humanos efectivos en lo global.