Talca, Mayo de 2010.
A más de dos meses de ocurrido el evento del gran terremoto de Febrero, el mundo me parece ser el mismo.. y el mundo me parece otro…
Algo ha quedado agitado como una marea en lo profundo de mi ser, algo que antes sabía que estaba… un poco adormecido; y que en momentos de intimidad, se asomada desde alguna parte de mi y que ahora ocupa un espacio visible, muy explícito.
En muchos momentos me pregunté qué es esto tan inmenso e inaguantable que aprieta el pecho, insostenible, inconmensurable que puja por salir, por hacerse presente?, me respondo ahora que es mi alma que palpita y empuja por salir… a abrazar…a encontrar… a fundirse con algo más…con otras almas, que son la misma y son distintas también…que están allá afuera, fuera de mi, proyectadas hasta no se que dimensión; y que sin embargo, me tocan, me rozan, me susurran y me gritan que están… que existen…
Cuando veo las acciones maravillosas que personas maravillosas han hecho y están haciendo por Chile, por su gente, por mi región, por mi ciudad…me conmuevo profundamente y me siento tan agradecida….y me faltan palabras para expresar mi sentimiento hoy…
En esto…tantas preguntas han venido, a las cuales solía acercarme desde mi racionalidad y ahora es desde algo más…desde una inmensa necesidad de avanzar, de reconstruir, y de reconstruirme…
En los primeros días posteriores al 27 de Febrero mi anhelo, mi sueño imposible era: ¡Dios, como volver el tiempo atrás, que nada de esto hubiese ocurrido!, que mi espacio de vida no hubiese cambiado así…y que el miedo y la incertidumbre no estuviera así de presente, amenazante como lo he sentido tantos días ya…
Cómo poder olvidar…, que fuese un sueño…
Hoy, con una tristeza distinta, con algo de serenidad, siento en alguna parte de mi cuerpo, que no, que no podremos ser los mismos, que no tendremos que ser los mismos y que yo ya no quiero ser la misma…, y desde este espacio diferente me hago una nueva declaración fundamental.
Hoy mi sueño posible es que el proceso de reconstrucción no vuelva a dejar las cosas como estaban, que este evento que ha hecho daño…sí, y que no podrá devolver a los que se ha llevado, nos muestre no solo lo que se ha perdido, sino también lo que nos ha traído…lo que nos ha dejado.
No volver a ser los mismos…en las cosas rutinarias, domesticas, en las pequeñas prioridades de todos los días…
No volver a ser los mismos en las directrices fundamentales…
No volver a ser los mismos en la intensidad para alabar la vida.
Mi nueva declaración fundamental es: no voy a ser quien fui…
Quiero reconocer al resto de mi alma que esta allá afuera …que brilla y centellea en la mirada amorosa y compasiva de mis hermanos… en las acciones que se multiplican para acudir en apoyo de tantas personas…mi alma esta aquí, y esta allá…mirarla de frente quiero…
Cuidar la tarea de cultivar las flores que han surgido desde mis propias grietas, desde los escombros que he removido en mi propio proceso de reconstrucción y desde aquí saber estar mejor con los demás…
Sumar valor al trabajo de hacerme cargo de integrar y aportar para la integración de otros.
Quiero ser más que nunca conexión, visión, escucha… en una dimensión mayor: aprender a escuchar a mi alma, con los oídos de mi alma; a mirar con los ojos de mi alma, a ser con todos los sentidos de mi alma…
Y para hablarle al resto de mi alma también quiero su voz… para hablarle a mi alma colectiva, universal, infinita…esta que hoy reluce en las personas que clavan mediaguas, que realizan talleres, que generan programas de fomento, de rehabilitación, de contención, que dan consuelo, alegría y amor…
Hay una senda que el terremoto pasado ha surcado, y la veo mejor gracias a la luz que muchos han puesto en el camino de reconstrucción… la luz de estas maravillosas personas también ha contribuido a dirigir la mirada hacia un espacio de conocimiento interior, mucho más profundo…
Soy una mujer de la zona centro de este bello país y siento que muero un poco si no les hablo de alguna manera a todos a quienes se han conmovido, estremecido, emocionado y echado a andar para dar la mano, para alumbrar con la luz de sus acciones, sus bellas intensiones.
Para todos…estas palabras de mi alma son para todos quienes constituyen el alma de este mundo, colectiva, amorosa, inagotable , divina, siempre indivisible.